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miércoles, julio 12

¿ARGELINO, AFRICANO DE MIERDA O TERRORISTA?


Ya va el tano camino al suelo. Zizou tiene preparada la derecha por si reacciona.

EL MISTERIO QUE GATILLÓ LA IGNOMINIA


Le habían dado el Balón de Oro a pesar de todo porque se lo merecía. Ahora el fenicio suizo Joseph Blatter acaba de llamar a reunión de urgencia al Comité Ejecutivo de la FIFA para analizar e indagar que fue lo que sucedió entre el francés y el italiano porque semejante distinción no se la puede llevar un jugador que comete actos reñidos con el deporte.

La catorce tarjetitas rojas que durante su trayectoria cosechó el Gran Zidane lo dan como un calentón de primera y se salvó de no haber tenido que enfrentar al Estudiantes de Zubeldía con Bilardo en la cancha o a un equipo dirigido por El Narigón porque lo echan antes de poner un pie en el túnel de entrada. Por su lado, el bizarro y augusto defensor italiano acarrea una currícula que no se caracteriza por provenir de los colegios del país del presidente de la FIFA y sí de lo peor de los esterquioleros napolitanos y alrededores.

Encima, el franco-argelino no se merecía son la cantidad de buches moralistas de los comemierda de los periodistas deportivos de todos los países. Por supuesto, estos mismos fundamentalistas, deslizan todo tipo de versiones que aseguran que son fidedignas sobre lo sucedido. Pero difícil, muy difícil, que algún día se llegue a saber qué pasó entre un tano famoso por lo buscarroñas y el francés calentón de origen musulmán. Por diferentes éticas y motivos van a callarse la boca. Muy similar a por qué Perfumo le puso los testículos en la garganta a Bilardo, cuando eran jugadores, en La Plata, a diez minutos de empezar un partido por la Libertadores. En voz baja se sabe. Y no son pocos los que se lamentan que al Narigón no lo hayan tenido que operar de las agmídalas de urgencia.


Zidane tenía mucho de circo para que una puteada lo haya desequilibrado de tal manera como para culminar una carrera brillante entre el balido de ovejas de los moralistas, expulsado con toda justicia del campo de juego porque es una infracción que no merece otra cosa, pero no lo planchó de un cabezazo porque se acordó de una novia de la adolescencia que lo dejó plantado o porque se le vino a la memoria que se había dejado la leche sobre el piano.

Una de las bolas echadas a correr es el capitán azurri le dijo africano de mierda o argelino de mierda. En Italia, el norte y el sur lo único que tienen de común es la bandera. Cualquier milanés o turinés, como quien no quiere la cosa y jetita de asco, dice: "¿Napolitani? ¡Africani!" Racismo de la más pura estirpe. La otra es que el epíteto fue Terrorista, en un momento en que buena parte del mundo, sobre todo el de la parte de arriba, está enfrascado en una Guerra Santa que a dos días del frentazo en el estadio olímpico de Berlín una retahíla de bombas dejaba de movida casi dos centenares de muertos en un complejo ferroviario de Bombay porque a las ya viejas reyertas territoriales con Pakistán se ha agregado la pretensión de un espacio propio para una especie de emirato islámico.

Por ahora, todas especulaciones. Y a todas luces una lástima que al gran Zizou le hayan arruinado de esa forma su retirada triunfal. Ahora, entre nosotros, qué hermoso topetazo que le metió y tal como muestra la foto, si se hubiera intentado levantar, qué hermoso derechazo le hubiera metido en el hocico para sentarlo de culo otra vez.

Blatter & Co. tienen ahora la palabra. El chiquitín ya habló, les dejó a los chinos la fundación del fútbol, aseguró que no había habido Mundial más emotivo que Alemania 2006 y a diez minutos exactos del último bostezo, porque fue un campeonato entre equipos de Primera D, un frentazo para replicar a una afrenta hasta ahora desconocida le puso la cuota de suspenso que no había tenido haciendo correr la pelota y metiéndola adentro de los arcos.

No muy civilizado y deportivo, es cierto. Pero fue justicia y a ver si el provocador ése aprende de una vez y puede superar la triste fama de ser el que le cagó la fiesta al gran Zidaine Zizane porque a él le falta materia prima para volar a esas alturas y ya ingresó a la historia por una cabronada cuya verdad no se va a saber por el imperio de la Ley de la Omertá.