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sábado, junio 17

LOS CRISTOBALITOS PASAN REVISTA A FACTURAS PENDIENTES

Parias al estado natural, con todas las ventajas del Primer Mundo, de manera tal que no queden dudas que son sudacas en estado puro y también hasta algún madrileño, instalados en Barcelona y con el argentino/chileno Emilio Romero al frente están decididos a volver a las fuentes en todo sentido, desde hacer un largometraje de dibujos animados con originales uno por uno, a mano y con lápiz de grafito, para pasar revista a esta última centuria, pero sin perder de vista los quinientos años que van desde la salida de las tres carabelas, merced a la generosidad de los Reyes Católicos y un aventurero genovés, obviamente marrano, gracias a que guita pudo parar un huevo y después iniciar el desbalance en la balanza comercial canjeando espejitos por pepitas de oro y alguna que otra piedrita preciosa de morondanga. Los muchachos de la tripulación la pasaron de órdago y como el casting fue riguroso, sólo los malvivientes, parricidas, fraticidas, abusadores de menores, todos sin excepción amigos de lo ajeno, tuberculosos, sifíliticos y alguno que otro con peste bubónica, resultaron un plantel de tal nivel que las actuales barras bravas son chicas de liceo inglés si se los compara.

Para darles un alegrón a los diversos habitantes de la Madre Patria y venderles a sólo precio de propaganda, como en los colectivos, los espejitos ahora a ellos, para que se miren y aprecien los resultados quizá con el mismo efecto de un ají quitucho en vez que un supositorio de Romagán, están a medio camino de un largo metraje hecho dibujo a dibujo, golpe a golpe y verso a verso, luego todo animado vía computación, han puesto en línea un sitio que es un verdadero chiche de todo lo que ya da la multimedia y todo lo que todavía puede dar como medio expresivo. Porque lo que cuenta es, también mono al hombro, los descendientes de aquellos ahora han pegado la vuelta y bueno, joder, tío, qué va, haber ido uno a hacer miniturismo a las Américas, al Africa y todas cosas, con los gastos pagos, es una cosa, pero que ahora ahora que vengan, se instalen, pretendan trabajo, casa, medicina y educación, nos meen y nos caguen las plazas, hagan manifestaciones y se organicen, joder, es otra. ¿O acaso debemos algo?

Mientras Bush cumplió con la patriótica tarea de arrasar con ignominias como la Cortina de Hierro y el Muro de Berlín, como no hay dos sin tres, va a refaccionar Guantánamo para hacer un shopping con sauna y levantarle una medianera al Río Bravo, de manera tal que no le entre más polvillo del lado de los cuates mugrientos, nunca le pasan ni un escobillón a los páramos esos y en el colmo del atrevimiento se mandan sin papeles para ver en vivo y en directo las entregas de los Oscars.

La historia de la humanidad sigue siendo la de las grandes migraciones con sus grandes guerras, un largo deambular buscando sitios más propicios para acampar durante unos siglos, tomar sombra y agua fresca durante unos siglos antes de reanudar el camino. Los que operan de dueños de casa, quienes casi sin excepción cuentan con un folklore preñado de musiquitas, leyendas y fábulas donde son un ejemplo de hospitalidad, no tardan en emprenderlas a patadas en el culo con los intrusos, llamando a la cana para que los deporten por la eternidad y otros gestos fraternales. Ya para los griegos en la etimología de bárbaro está el extranjerismo. El primer partido de fútbol los flemáticos británicos lo jugaron con la cabeza de una bandolero extranjero al que acaban de de ejecutar porque ¿entre ellos, un delincuente?, never, my dear, seguro que era argentino y metía goles con la mano.

La temática suena a bidet con piraña hambrienta y presta. ¿El título? Disculpen las molestias. Son fallas de origen. Las facturas, impagas, con intereses punitorios e indexadas, como se ve, ya aparecen desde el primer cuadro.

Los que quieran darse una vueltita, con un poco de paciencia si tienen una configuración común, dada la cantidad de imágenes y de sonido, no tienen más que cliquear el subrayado. Los agradecimientos, si vienen acompañados en el attach por algún choripán, cien de salchichón primavera o un cacho de pizza fría se toma en cuenta el gesto y no el gasto.