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domingo, julio 2

MIRA, LOS FANTASMAS NO EXISTEN...


... PERO QUE LOS HAY, LOS HAY


El tema es científico y anduvo rondando de varias maneras. Si incluso a santo de nada, un hombre de la seriedad sobre el asunto, como es el doctor Carlos Salvador Bilardo, comentando con Enrique Macaya Márquez un partido de La Furia española, a los nabos de la tevé germana se les por enfocar al pelmazo de Manolete, con esa boina como pizza Uggi's de luto, que le da al bombo, todo cabizbajo, y el ex Estudiantes de La Plata, una academia en la materia, y DT del seleccionado que se tuvo que bancar la apertura contra Camerún en Italia 90 y el mufoso number one en el palco oficial, en su última aparición en tal condición por un estadio de fútbol en toda una década, 1 a 0 para los morochos, después DT en el Sevilla, se despachó sin asco contra la fama de mufa del susodicho, reconocida en toda la península ibérica, que era verlo y los gallegos salían disparados y haciendo los cuernitos.

Como acá el orden de los factores tampoco altera el producto, no importa si primero o segundo, a Pekerman el Dueño de la Pelota le quiso enjaertar el 10 como manager, consejero, para que le tirara las cartas, con el Diego nunca se sabe qué reviro, y hubo quilombo. La lesión de Lionel Messi casi produce una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Lucho González se la pasó casi en una pata. Hernán Crespo tuvo lo suyo jugando en Inglaterra. A Germán Lux lo colgaron porque se le había suicidado el hermano y era un mal ejemplo. La gira previa no fue nada alentadora. A Costa de Marfil se le ganó con susto. La goleada a los diez serbios y un montenegrino fue un accidente feliz, pero accidente. A Holanda se le empató porque ninguno de los dos quería lola, pero al mediocampo argentino lo maniataron, lo ahogaron y le quitaron todos los espacios. Faltó poco para que los pusieron en el cepo. Ricardo La Volpe, nacionalizado mexicano, acusado de ser más loco que una regadera, tomó nota y si no es por Maxi López y el zapatazo ése que normalmente termina en la segunda bandeja, los cuates nos boletean. Contra los dueños de casa, por fin, a los diez minutos a Riquelme se le desvanecieron las pilas, a Sorín le pusieron un turquito gordito con una motoneta que lo dejó loco, y el polaco reciclado teutón Klocek, que iba a ser autor del empate, le saltó a un centro que ya bajaba el Pato Abbondanzieri con la rodilla derecha en punta, toda la mala leche de la que era capaz, para tumbarlo como un saco de papas, caída del grandote sobre un costado de la cadera y un dolor que le hizo pensar mejor pido cambio porque si no me mando una cagada y perdemos. Entró el suplente que no tendría que haber sido suplente, Leonardo Franco, y al ratito nomás el empate y los de los penales repetirlo sería majadería.

A hacer los bolsos y a casita que llueve. Así que los expertos tuvieron una ronda de mate con yuyitos y entraron a analizar la situación. No para ver si había un mufa, sino para detectar quién era el mufa. Gran candidato hasta que no aparezca uno mejor resultó en enviado especial más negro que la noche, aspirante a jugador de fútbol hasta que se le enredaron los pieses y tuvo que ser intervenido de urgencia, blando y colaboracionista del Proceso durante el Mundial 78, después campeón de la democracia y al mejor estilo peroniano, dueño de un instituto que da tecnicaturas pero con testaferros, porque simultáneamente es de la cúpula gremial oficialista y no queda muy paquete que retire cinco mil dólares por mes a cuenta del balance anual y la juegue de asalariado y llore por José Luis Cabezas.
Además, el quía tiene un largo rosario en su haber, todo constatado científicamente, que va de espiches directos a desgracias graves en su círculo íntimo y los que lo conocen aseguran que donde pone el ojo, pone la yeta. Le andan rastreando los despachos y las amistades adentro de la delegación, aparte de ser otro amanuense de don Julio Humberto, como no podía ser de otra manera, y terminar de certificar, con acta ante escribano público y todo.

No hay otra explicación posible.