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martes, agosto 31

MINA SAN JOSE: LA CUENTA REGRESIVA


SE LARGO EL ASALTO FINAL
Desde anoche a las 22.30 la ansiada perforadora traída desde el sur, una vez emplazada en una plataforma de hormigón, comenzó a horadar un boquete de unos 80 cms. de diametro. Alrededor de los 700 mts. de profundidad, a 15 mts. por día, espera dar con el refugio en el que están 33 mineros desde el jueves 5 del mes pasado y donde fueron contactados el domingo 22 por una sonda que hizo un conducto de 7 cm. Los cálculos más optimistas, de no mediar grandes inconvenientes, dicen 90 días de taladrar sin parar; los otros, 120 días.
A todo esto, ya está en camino y al llegar otra perforadora, que intentaría meterse por uno de los cuatro buracos que ya están abiertos, que es mucho más ligera y que podría tardar 60 días. Toda esta data no refleja ni de cerca lo que pasa allá abajo con la humedad, el calor, la ansiedad, la nutrición mantenida con cálculos desde la superficie y los contactos esporádicos vía video y audio.
Ahí está la verdadera batalla. Ya hay cinco de los enterrados que no han querido salir en pantalla por la depresión. Al aplaudido liderazgo natural surgido al principio se lo ha reemplazado por la jefatura de la estructura jerárquica que existía. No es posible pensar en la formación de por lo menos grupos, seguro que subgrupos y los antilíderes obvios.
Cuando todavía no se ha cumplido un mes, una espontánea población estable de alrededor de medio millar de personas ha instalado un submundo tan particular como rico en manifestaciones. Estabilizadas y superadas las urgencias primarias del principio, la aparición de una nueva rutina ha sacado la luz los conflictos típicos de los modus vivendi. Uno de los por ahora soterrados, sin ir más lejos, en su vida anterior mantenía un status de hombre casado que se ajustaba a las que se consideran normas comunes y rutinarias de semejante situación. Pero ocurrió que se le dio por aparecer a La Otra: el compadre vivía en paralelo, no sólo jugaba en el campeonato oficial. Y en circunstancias que pueden ser decisivas de un segundo a otro, la clandestina decidió blanquearse y se mandó para allá, a reclamar lo suyo, por lo que bien podría ser que llegado el momento del izamiento del que jugaba a dos puntas las competidoras decidan jugar a suerte o cruz a quién le toca el casco. Con una sonrisa, dada cierta escoración a la posesividad y al monopolio que muestran las féminas: el afectado, ¿va a querer realmente salir o va a pedir asilo diplomático en el refugio actual?
También se ha dejado saber que otro despunta el vicio de la escritura y lleva una bitácora que la febril imaginación periodística ya ha convertido en best seller y serio competidor de Paulo Coelho. Una inveterada investigadora de la vida de los mineros, como un plus de su actividad rentada, ya ha amenazado en convertir a este hecho que todavía no tiene final en un formidable culebrón televisivo. Otro tanto ocurre con un cineasta que está al acecho en el lugar, cámara en ristre. En su momento no se perdió la oportunidad de que se venía otro producto de la Sociedad de Consumo en forma de largometraje como otrora fue ¡Viven!, basado en la odisea vivida en los '70 por los rugbiers uruguayos que se cayeron en los Andes y en la antropofagia.
En la cotideaneidad de los que están a 668 mts. bajo tierra han surgido un fantasma ríspido y de cuidado: las abstinencia. Fumadores y tomadores, cuando no fumadores y también tomadores, no sé sabe en qué cantidad y proporción, han pasado a tener los síntomas como una presencia inquietante. Indudablemente los ansiolíticos, que en un primer momento los habían anunciado como provisión por la angustia de la situación que se vivía en las primeras horas del reencuentro van a empezar a jugar un papel fundamental. Los hombres de la NASA que fueron llamados para que den una mano ya dejaron saber que al alcohol NONES bajo ninguna circunstancia. Chile es un país que le da al copete, como dicen ellos, estadísticamente en mayor proporción que otros. Conversarse unas botellas en una realidad habitual que en el imaginario colectivo señala que en cualquier momento todo puede ser arrasado por un sismo es esgrimido como una creencia legitimadora válida. Ni qué hablar en las circunstancias en que se está viviendo.
Todo esto sin contar que sigue temblando y que si ambas trepanadoras no van a encontrar obstáculos insalvables que por lo menos frenen esporádicamente, retrasando los cálculos iniciales y potenciando las ansiedades, sobre todo las subterráneas, el tiempo de espera que falta es lo más parecido a la eternidad que se puede hallar por las cercanías. Por otro lado, empezando por lo mediático, la atención ha ido decayendo y queda por ver cuántos quedan dentro de un mes.
O no tanto: una semana. Un tiempo caníbal, insaciable, como el que estamos viviendo, que necesita desesperadamente una información que en su mayoría es desechada porque ya no hay mente humana capaz de asimilar tantos datos, la mayoría al cuete, vuelve gastada a una rutina donde la única novedad sea un trépano dando vueltas y removiendo rocas. Lo más letal es que se necesita drama, hemoglobina en lo posible, y los 33 pueden convertirse en los convictos de las cárceles donde hay pena de muerte y habitan los calabozos del pasillo final.
Como es obvio, las condiciones físicas, de salud, alimentación, agua y un mínimo de esparcimiento han cambiado drásticamente. Lo que no se puede cambiar, todavía, es el encierro. Si ahora se ha empezado a ver que oficialmente la información se ha goteado sistemáticamente, la que va a viene en las palomas que suben y bajan por las sondas, ni qué hablar: palabra por palabra son registradas. Un efecto dominó podría tener a llegar un grado de implosión cercano a lo sucedido aquel fatídico jueves 5 de agosto cuando la angurria del lucro capitalista, los controles oficiales relajados, la historia no tomada en cuenta porque los muertos, heridos y accidentes ya formaban antología hizo que se produjera un primer derrumbe y a los dos días, otro más, arrinconándolos contra el fondo del socavón.
Claro, cuando se empiecen a acercar los plazos finales va a ser una verdadera procesión a la Meca desde todo el mundo. Resta saber para registrar qué, si los van a dejar acercar para tomar primeros planos a las enjaulados sacados de uno durante cuatro noches para hacerles preguntas metafísicas del tipo qué sintió, qué nos puede decir ahora, qué mensaje tiene para darle a la sociedad y la caterva de imbecilidades por el estilo que forman el stock de rutina de una mediatización de la sociedad que la ha convertido en un espectáculo. Indudablemente una puesta a prueba desgastante, por supuesto, pero definitoria y definitiva, mucho más dramática que aquellos primeros días donde la alternativa era vida/muerte. Una alternativa que no ha desaparecido. A punto tal que al resto de los mineros de la San José que quedaron en la superficie todavía no les pagaron el sueldo. El terrible incidente de lo sucedido ha tenido a bien que si la minería nunca fue considerada un paraíso ahora ha sacado a la luz las miserias antes que a estas 33 víctimas. Ojalá sea el único precio que se cobre, que ya es demasiado.