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miércoles, noviembre 10

DEL ARROYO EL GATO AL AVION DE BILL GATES


Cuando todavía era modesta y manejaba ella.

Su Excelencia, la doctora Cristina Elizabet Fernández viuda de Kirchner, tuvo que ir a Seúl a presidir la reunión del G 20. Motivos obvios le impidieron, antes, darse una vueltita por Vietnam. Aunque todavía el subdesarrollo le impidió partir desde Córdoba en cohete y aterrizar en la capital sudcoreana, como vaticinó su ex admirado compañero, El Chango de Anillaco, y tampoco viajó en la batata ésa del Tango 01, un bofe de la Boeing. De acuerdo a su rango y prosapia, así como ahora la Casa Rosada, además de un canal en YouTube, tiene una flota propia de aviones y helicópteros, charteó un Bombardier Global XLS, un jet liviano para una docena de pasajeros, sala de estar, etc., por la módica suma de medio millón de dólares. Es el mismo avión que usa para transportarse William Henry James IIIº, más conocido como Bill Gates, 45 mil millones de fortuna personal, y otros que no tanto.
Al resto de la delegación la mandó por vuelos de línea. Argentina es una democracia republicana. Y está viviendo, en materia de aviación civil, uno de sus momentos cumbres. La repatriada línea de bandera tiene una pérdida diaria de dos millones de dólares y el papelón mundial que se hizo al tener que enrocar por unas semanas el aeroparque en Ezeiza se va a recordar por largo tiempo. Al frente de AA está el joven abogado Mariano Recalde, hijo del sempiterno abogado de la CGT y ahora diputado nacional, el mismo que fletó un avión de línea para ir a ver un partido eliminatorio de la selección a Montevideo. Pagó más de pista que el costo del pasaje todo vacío. A cargo de la parte civil de nuestra aviación está Alejandro Granados, el hijo del homónimo dueño de El Mangrullo y de Dulce Liberal, la ahora diputada kirchnerista después que probó en el menemismo.
La desestabilizante tiranía mediática de los Clarines y demás la tienen con la desnutrición infantil en Misiones, que no existe, es mentira. Ella todavía no la vio. Cuando tuvo que ir a Tartagal porque se vinieron los cerros abajo ahí se dio cuenta que había pobreza estructural. En su momento, Hilda González de Duhalde, (a) La Chiche, descubrió la correspondiente desnutrición en Tucumán. Ojos que no ven corazón que no siente. Y no hablemos de la inflación y cómo se multiplican los carenciados porque para volar cómodo, che, olvidándote del mundanal ruido, no hay como un Bombardier, te juro, y te olvidás de los pobres que algo habrán hecho, además de votar al peronismo.

No vayan a decir que no es preciosura. Es el mejor de todos en el mundo. Justo a la medida para un argentino.