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viernes, agosto 12

JORGE ALTAMIRA Y EL PARTIDO OBRERO, A LA GORRA




El que no llora no mama. La ley vigente sobre las primarias que no son primarias exige un mínimo del 1,5% de los votos emitidos positivamente, gracias a la gran trampa bipartidaria de la reforma constitucional de 1994, caso contrario sólo se puede presentar a elecciones por la subcomisión de bochas del Sportivo Dock Sud. El domingo va a quedar el tendal. Entre ellos, puede quedar en la lona el Partido Obrero que lidera Jorge Altamira y que encabeza un frente de izquierda a cuyos componentes los esperaría una suerte igual  o peor.
Astutamente a caballo de las nuevas tecnologías, tienen un canal propio en YouTube, un tag en Twitter y yira que te yira, llora que te llora, consiguieron conmiserativos arranques de solidaridad en algunos personajes mediáticos. Aunque, dicha sea la verdad, no es el único pegote y contaminación neoliberal de los continuadores del teórico ruso que supiera comandar con mano dura el Ejército Rojo de los primeros tiempos y morir en México con una pica en la cabeza, clavada por un esbirro de José Stalin. No son 400 mil votos. Pero como macanear es gratis y no les crece la naricita frente a cámara, dale que va. Haciendo cálculos muy gruesos, estimativos, deben andar por los 250, 260 mil. Pero como vivimos en un país duplicado gracias al INDEC, se tiran a 400 para ver si en una de esas juntan 200 con viento a favor.
Ahora conseguir un apoyo de Jorge Rial, Mario Pergolini y Gustavo Sylvestre tiene lo suyo. Por lo pronto, el periodista del corazón se inició en la literatura de ocasión con un título como Polvo de estrellas  y en las redes (?) como se dice al descuido tiene nada menos, ni nada más, que 300 mil seguidores. Y máxime cuando es arrimarle aliento a una cuenta twitera que trae las multiplicadas connotaciones de las palabras que hablaba Borges. Le pusieron Un milagro para Altamira, y se puede ingresar haciendo clic en el subrayado. Si logra hacerlo es ya de por sí un milagro. Capaz que saca más de medio millón de votos.
Bueno, cuando hay hambre no hay pan duro. Sin contar con algunas currículas no muy edificantes. El ex exitoso de CQC no tuvo jamás empacho en ser un apologista abierto del delito informático, dándole cámara a los promocionados hackers como El Chacal o el Yuyo Barragán, sin contar con que en varios reportajes, entre otras confesiones, gustaba también de entrar a urgar en equipos ajenos. Y sin contar con que su condición de bostero lo llevó a endiosar y mostrar al Abuelo Barritta. Por el lado de Rial, bueno echarle un looking a Intrusos en el América de De Narváez, Chupete Manzano y Vila, cualquier tarde, después de comer, evita cualquier comentario. Mientras el pobre Altamira no termine en Gran Hermano no  hay que entrar a alarmarse. La Nina Pelloso de Castells se subió al caño de Tinelli y se vino a la mierda. Sobre gustos no hay nada escrito, decía una vieja, y los compañeros del PO que vienen logrando una inusitada presencia callejera, sobre todo en lo que hace al tamaño de los carteles, no le hacen asco al frasco y encaran para el lado del proletariado 2.0.
Suerte, che. El lunes hablamos.